Los tiempos cambian y es necesario saber adaptarse a ellos rápidamente. En odontología los cambios han sido aun mas notorios y mas rápidos. Los profesionales que no han sabido adaptarse tendrán graves problemas ya que la sociedad demanda con toda la razón los últimos tratamientos, los mas eficaces y los mas adecuados a su presupuesto.
Un dentista nunca debe acomodarse y dormirse en los laureles. En la Universidad enseñamos a los futuros Odontólogos que una gran preparación no termina después de los estudios. Hay que estar a la última y reciclarse constantemente.
El gran problema que sufre el paciente es la proliferación de franquicias dentales que se anuncian por televisión y en el mayor de los delirios se auto-catalogan el título de "dentista de confiaza". Estas tiendas del diente (no puedo catalogarlo de otra forma), tiene en sus filas a supuestos dentistas (muchos de ellos no figuran como colegiados) que cambian cada pocos meses, olvidándose del resultado de sus "tratamientos". Muchos de ellos tienen dudoso título extranjero o son estudiantes recién licenciados que buscan hacer manos.
Por eso, querido/a amigo/a, no dudes que el dentista de confianza es el que te trata como una persona no como un monigote unido a unos billetes. Es el que estará años después para arreglar los posibles problemas que el tiempo produzca en tus tratamientos.Es el que siempre está ahí. Es el que no cambia.